El titular puede dar mucho juego, pero en realidad es tal cual: en Italia están exponiendo estos días una escultura de una rana crucificada que les está subiendo la bilirrubina a los altos cargos eclesiástico, al considerarla sacrílega.

La rana posó desnuda antes de ser crucificada
El alemán Martin Kippenberger expone esta semana en la localidad italiana de Bolzano su última colección, titulada “Fred the frog”, entre cuyas piezas se encuentra la que nos ocupa y que ha provocado la enésima confrontación entre el arte y la Iglesia.
La ranita, además de estar crucificada, sostiene un huevo en una mano y una jarra de cerveza en la otra, y está sacando la lengua, con lo que se puede decir que el artista no ha mostrado su mejor perfil…
El arzobispo de Bolza, Monseñor Wilhelm Egger, ha manifestado que “la rana crucificada ha causado una profunda impresión a muchos de los visitantes al museo y ha herido sus sentimientos religiosos”, lo cual es normal ya que la rana va en paños menores, la muy cochina.
Según los directores del museo, la obra es un autorretrato del artista “en un estado de profunda crisis”. Así que hemos de suponer que el tal Kippenberger es un mutante, como el Sapo, el de los X-Men, o bien que consume alucinógenos suficientes para surtir una comuna hippie durante un par de meses…
Os pongo el “autoretrato” del Kippenberger, para que juzguéis vosotros mismos…

El protagonista del videojuego Frogger, expiando sus culpas.
SALUDOS!!!!




Tambien es que los eclesiasticos se enojan con nada… ni que estuviera comparando el bicho verde con J.C.
si, la verdad es que se habrá quedado descansando el Kippenberger ese… menudo fulano!